Adolescentes chilenos, entre los más indisciplinados del mundo

Para analizar y debatir:

Adolescentes chilenos, entre los más indisciplinados del mundo

Estudio de Ocde en 65 países y que midió desorden en clases,
dice que Chile se ubica en el 7º lugar en esta materia. Argentina 1º y Japón,
último.

por Carlos Pérez Escobar


 

En 2009, la revista de sicología Castalia entrevistó a 973 estudiantes
chilenos de un colegio promedio de clase media y les hizo una sencilla pregunta:
¿cómo te ves? El 86% dijo tener buena presencia, el 93% considerarse alegre, un
94% ser importante para su familia y el 95% que se llevaba bien con la gente.
Hasta ahí todo bien. Jóvenes felices, sociables y con alta autoestima. Pero a la
hora de evaluar su comportamiento, las cosas cambiaron: 68% dijo que se distraía
en clases, el mismo porcentaje que molestaba a la gente y el 70% que “hacía
cosas malas”. Ahora un informe de la Ocde ubicó a los adolescentes chilenos
entre los siete más indisciplinados, en una medición que incluyó 65 países.

Es que la disciplina es un tema para esta generación. Expertos dicen que en
Chile este concepto ha perdido valor social y que los chicos no sólo no ven en
su entorno que el respeto a la autoridad sea algo deseable, sino que ellos no lo
experimentan en casa. A los padres cada vez les cuesta más lograr que respeten
las normas que establecen, les obedezcan y desarrollen autocontrol.

Esto está creando una generación para la cual el esfuerzo ni la superación
son valores útiles, con poca tolerancia hacia la frustración y donde ser
responsable es cosa de “ñoños”. Un problema que tiene su base en la pérdida de
autoridad de los padres al interior de la familia (los llamados “padres-amigos”)
y que se transfiere a las aulas con implicancias no sólo en el libro de clases,
sino en la socialización con sus pares, la relación con padres, profesores y
otros adultos.

“Hoy en Chile hay un problema en cómo se ejerce la autoridad, una cierta
reticencia a ésta, con padres que eluden la responsabilidad de aplicar mano
dura, fijar normas y establecer reglas. En resumen, de ejercer la autoridad”,
dice Eduardo Valenzuela, director de Sociología de la UC.

Fuera de control

El estudio del organismo internacional, realizado con cifras de Pisa 2009 en
escolares de 15 años, muestra que un 35% de nuestros adolescentes reconoce que
“el profesor debe esperar mucho tiempo para que los estudiantes se callen y
pueda iniciar su clase”, porcentaje muy cercano a los peores de la lista:
Argentina y Grecia, donde el 38% reconoce el problema. ¿El más disciplinado?
Japón, donde sólo el 7% lo reporta. Chile también destaca entre los peores en la
pregunta “Hay ruido y desorden”: cuatro de cada 10 alumnos responde
afirmativamente, acercándose de nuevo a los más indisciplinados y lejos de los
más ordenados (ver recuadro).

No es el primer informe en graficar el problema. En 2008 una investigación de
la UC mostró que el 78% de las veces los progenitores dejan que sus hijos
decidan las discusiones, el 11% permite que hagan lo que quieran y sólo el 42%
de los niños entre 11 y 14 años acepta la supervisión paterna en cuanto a
quienes deben ser sus amigos. Y una encuesta hecha por la Junji, Unesco y Unicef
en 2010 reveló que el 55% de los padres de preescolares reconoce tener problemas
para imponer y hacer cumplir las normas a sus hijos y que el 49% dice necesitar
más conocimientos sobre cómo regular la conducta de sus niños.

Para Juan Pablo Westphal, sicólogo de la Clínica Santa María, hoy existe una
fuerte crisis de disciplina. Un tema complicado, porque la adolescencia es una
etapa del desarrollo donde no se reconocen límites y por eso se necesita una
activa participación parental para establecerlos. Pero no es la tónica actual.
Cada más hay más padres que reniegan del estilo rígido de crianza que les
impartieron sus propios padres y optan por uno flexible y amable, pero olvidan
la firmeza. Están más preocupados de dar a los hijos las suficientes libertades
para que se conozcan a sí mismos, incluso de resolver por ellos sus problemas.
“Si eres primero amigo de tu hijo te va a costar mucho meterlo en roles de
colaboración. La sobreprotección sólo genera un padre ambivalente y ansioso. Eso
se ve mucho”, dice Ana María Puga, sicóloga del Hospital Calvo Mackenna. Esos
hijos terminan no sólo no escuchándolos, sino que aprovechándose de su falta de
autoridad. “Por eso tienes padres que los retan y luego les piden disculpas”,
dice.

¿Qué pasa papá?

Cuando se buscan razones para el fenómeno, muchas miradas apuntan a una menor
ascendencia paterna. Para Valenzuela, esto tiene que ver con la disminución del
tamaño de la familia: antes, con grupos de más de cuatro hermanos, era necesaria
una figura fuerte que pusiera orden; en cambio hoy con no más de dos hijos la
familia es más cercana, sobreprotectora y más flexible en las reglas. La
disminución de la influencia paterna se reflejó en la Encuesta Bicentenario UC
Adimark de 2010, que mostró que mientras en el grupo mayor (de 65 años o más) el
padre es la mayor autoridad, con un 43% de las preferencias. Esta cifra
disminuye hasta un 27% en los chilenos entre 18 y 34 años.

Esto lleva a las familias a buscar respuestas en otros lados: sicólogos,
sicopedagogos y, sobre todo, en los colegios, a los que les exigen imponer la
disciplina que no se imparte en el hogar.

Para Ernesto Triviño, experto en educación de la UDP y autor del estudio de
la Ocde en Chile, ese es el escenario más complejo, debido a que en instancias
escolares “los padres participan poco y cuando lo hacen es porque el alumno tuvo
algún problema en la escuela. Esto produce una culpabilización mutua entre
padres y profesores respecto de las faltas de disciplina de los niños”, dice el
especialista, para quien falta una cultura de colaboración entre padres,
profesores y escuela. Valenzuela dice que “mientras la familia se achica, la
escuela sigue siendo de masa”, lo que hace que para los docentes imponer
autoridad sea una tarea titánica, dada la falta de límites que los niños traen
desde el hogar. “No es fácil hacer callar a 40 adolescentes sin un grito”,
remata el sociólogo.

Futuro esplendor

Esta generación crecerá y en un par de décadas los jóvenes indisciplinados de
hoy serán adultos insertos en el mundo productivo. ¿Qué pasará con ellos?

Los especialistas ya hablan de una generación de “cristal o tazas de
porcelana”, niños tan sobreprotegidos, que se convierten en jóvenes y adultos
sin tolerancia a la frustración y que colapsan al más mínimo fracaso o cuando
algo no les sale bien. Es que les basta llegar al mundo real para darse cuenta
de que no eran tan especiales como les hicieron creer sus padres y que nadie
tiene por qué tratarlos de ese modo.

Westphal comparte esa tesis. Dice que estos jóvenes sin disciplina podrían
transformarse en individuos erráticos, con poco autocontrol y voluntad, lo que
podría jugarles en contra en aspectos laborales. “Cuando tengan algún trabajo
intenso se verán dispersos, no trabajarán bien ni serán responsables”, dice. No
es el único que piensa así. Varios especialistas extranjeros grafican este
problema que no sólo afecta a los jóvenes chilenos. Ya se ven sus efectos en
universidades y trabajos.

Para Raúl Carvajal, sicólogo de la Clínica Santa María, por lo mismo es muy
posiblemente que cuando ellos sean padres “transiten también entre modelos
erráticos de padres flexibles o autoritarios”. Pese a eso, cree que la
irreverencia de esta generación también tiene un plus: van a ser más críticos,
contarán con mejores herramientas para dialogar de igual a igual con sus jefes y serán más expresivos, lo que los hará menos neuróticos que los adultos actuales.
“Ellos van a romper los modelos de hoy y, en la medida que evolucionen en su
actitud y maduren, podrán alcanzar los objetivos que quieren”, concluye el
sicólogo.

La encuesta

” Los estudiantes se demoran mucho tiempo en empezar a trabajar en la clase,
no oyen al profesor o no trabajan bien “, son otras de las preguntas que hizo la
Ocde, en la encuesta Pisa 2009, a jóvenes de 65 países , para medir su
disciplina. En los resultados recientes de la última pregunta “los profesores
deben esperar mucho tiempo que los alumnos guarden silencio”, Chile aparece en el lugar 59, muy abajo del promedio Ocde.

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